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Cabeza olmeca: historia de un fraude

La arqueología ha descubierto a la fecha 17 cabezas olmecas. Sin embargo, hay una más, pero conservada muy lejos de México, en algún lugar de Alemania o Suiza.

El monolito mide 97 centímetros de altura, 78 centímetros de frente por 67 de profundidad; está tallado en piedra basáltica, fue exhibido en Europa en 1997; en 1999 fue valuado en 20 millones de dólares por una consultoría de Florida y luego fue comprado por un coleccionista alemán en varios millones de euros. Sólo que, esa cabeza es falsa.

Arthur Brand, investigador que colabora con cuerpos policiacos en varias partes del mundo, fue contactado por EL UNIVERSAL en Holanda para conocer la historia de este fraude a costa del patrimonio cultural mexicano y detrás del cual también se encuentra el traficante costarricense Leonardo Patterson.

“En los años 90 la policía alemana encontró durante una búsqueda en el almacén de Patterson, en Múnich, fotos muy interesantes. ¡En las fotos se ve a un falsificador construyendo una cabeza olmeca!”, recuerda Brand, quien cedió a este diario copias de ese material incautado y hasta ahora inédito.

En las fotografías se aprecia a un hombre cincelando una piedra basáltica, dándole forma de una cabeza olmeca con detalles que recuerdan las características de la cabeza monumental número 1, hallada en el Cerro de Cintepec en 1945.

En las fotos incautadas por la policía alemana, la cabeza ya terminada aparece exhibida como parte de las más de mil 800 piezas de la muestra El Espíritu de América Prehispánica: 3000 años de cultura, que Patterson montó en 1997 en Santiago de Compostela, España.

Para verificar si las imágenes de la escultura concluida y de la piedra en bruto corresponden al mismo objeto en diferentes etapas, se consultó a editores de fotografía, arqueólogos y artesanos que reproducen piezas arqueológicas con autorización del INAH. Después de un análisis visual no quedó duda: la piedra que cincela el falsificador es la misma que aparece con forma de cabeza olmeca en dicha muestra, entre otras cosas “porque el entramado del basalto vesicular es idéntico”, concluyó la arqueóloga Ann Cyphers.

Más allá de las evidencias a la vista, Brand ha acopiado documentos que no sólo prueban la falsedad de la cabeza, sino que además ilustran el camino del fraude para legitimar una pieza falsa con el fin de ofrecerla en el mercado internacional en millones de dólares.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/56046.html

 

 

 

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