Trasnacional
viola en Coahuila el derecho humano al agua
Saltillo,
Coah. “Si te cortan el agua porque dejaste de pagar 100
pesos, te cobran 300 por la reconexión. Si haces tu
casa, pero la tubería corre por debajo de la banqueta de
enfrente, te exigen 10 mil pesos por conectarte a la red
mediante un tubo que cruce la calle y si vives en una
construcción de 100 metros cuadrados, dentro de un lote
de mil metros cuadrados, tienes que pagar 100 mil pesos
para que te den la toma de agua, porque ellos calculan
sobre el tamaño del predio, no de la vivienda. En todos
los casos, si no aceptas, te amuelas porque no tienes
ante quién quejarte”, explican Gloria Tobón y Rodolfo
Garza, líderes de AUAS (Asociación de Usuarios del Agua
de Saltillo), al detallar los abusos más frecuentes de
Aguas de Barcelona (Agbar), la trasnacional que en 2001
se apoderó del sistema hídrico de la capital de
Coahuila.
Todo lo
anterior es consecuencia, abundan, de una licitación “a
la medida de Agbar”, que provocó de inmediato una serie
de hechos oscuros. Rodolfo Garza precisa: “Ocho días
después de ganar el contrato que le permitió adquirir 49
por ciento del Simas (Sistema Municipal de Agua de
Saltillo), Agbar formó una nueva empresa, integrada por
una sociedad que en ese momento fue constituida al vapor
–Interaguas de México–, a la que revendió 49 por ciento
de sus acciones de Simas, para fundar Interagbar de
México. Y ésta, asociada al municipio, entró en
operación como Aguas de Saltillo (Agsal)”.
Sin embargo,
añade el ex secretario de Ecología del gobierno estatal,
Interaguas de México “es todo un misterio. El Archivo
General de Notarías se niega a revelar quiénes son sus
socios.
La doctora
Gloria Tobón agrega: “al constituirse Aguas de Saltillo
(Agsal), en los documentos legales se especificó que el
presidente municipal y un representante del gobernador
serían parte del consejo de administración de la
empresa, para controlarla en su carácter de socios
mayoritarios, pues el estado tiene 51 por ciento de las
acciones. Pronto se vio que esto era una burla”.
Agsal,
prosigue, “fue conformada como una empresa mixta, con
predominio de la Nación, pero a los pocos meses el
gobernador y el presidente municipal fueron sustituidos
en el consejo de administración por ejecutivos de
General Motors y Apasco, las dos trasnacionales más
poderosas que hay en Coahuila. Con esta medida, el
estado perdió soberanía ante Aguas de Barcelona y los
usuarios quedamos indefensos”.
Éste,
coinciden los líderes de AUAS, “fue el comienzo de una
serie interminable de atropellos”. Pese a que el
artículo 121 de la Ley General de Salud, y el 101 de la
Ley Estatal de Salud “prohíben que se le suspendan los
servicios de agua potable a los edificios habitados”,
Agsal promovió ante el Congreso de Coahuila una reforma
al artículo 84 de la Ley de Aguas, y logró que éste
quedara con la siguiente redacción: “si la mora en el
pago es de tres meses, se suspenderá totalmente el
suministro de agua”.
Fuente:
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/16/index.php?section=politica&article=018n1pol