Hallan en la
UNAM beneficios de la nicotina para tratar la depresión
Una quinta
parte de la población global padece depresión y, según
cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
dentro de 20 años este trastorno emocional será la
primera causa de discapacidad en el mundo. Frente al
reto que este problema representa para la comunidad
médica internacional, científicos de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con
otras universidades, han descubierto que la nicotina y
la estimulación magnética son benéficas para el
tratamiento de ese mal.
El estudio
es desarrollado por Patricia Vieyra y Román
Vidal-Tamayo, del Instituto de Fisiología Celular (IFC)
de la UNAM; Isaac Túnez, de la Universidad de Córdoba,
España, y Marina Piccioto, de la Universidad Yale,
Estados Unidos, con la dirección de René Drucker Colín,
investigador emérito del IFC y director general de
Divulgación de la Ciencia de la UNAM, quien en
entrevista habló de los hallazgos.
Aseguró que
si bien la nicotina es una sustancia nociva para el
sistema respiratorio, es benéfica y recomendable para la
depresión. “Esto no quiere decir que animemos a la
población a fumar, pero sí a entender que una cosa son
los efectos negativos de la nicotina en el pulmón y otra
los resultados positivos de la misma sustancia en el
cerebro. La biología es así.”
Drucker
explicó: “se llego a asociar la nicotina con la
depresión hace algunos años, al investigar sobre la
relación del sueño con la zona del cerebro que produce
serotonina, comenzamos a estudiar el impacto de la
nicotina sobre esa región. Y sabiendo que la serotonina
es un neurotransmisor involucrado con la depresión,
pensamos que valdría la pena estudiar los efectos de la
nicotina sobre ese trastorno”.
Con respecto
al experimento, el científico dijo “Buscamos pacientes
de depresión que nunca habían fumado; por cierto, fue
muy difícil encontrarlos. Luego les pusimos durante
nueve meses parches de nicotina en el hombro, de los que
venden en las farmacias para dejar de fumar, y
paulatinamente fuimos reduciendo la dosis de nicotina a
través de una menor frecuencia en la colocación del
parche. Posteriormente se los retiramos y los observamos
durante 15 meses, y se comprobó que a los pacientes se
les había ido la depresión”.
Fuente:
http://www.jornada.unam.mx/2008/08/19/index.php?section=ciencias&article=a02n1cie