Causa
problemas sociales y políticos el trazo de la carretera
San Cristóbal-Palenque
El proyecto
de la autopista que uniría de manera expedita y cómoda a
las dos ciudades más turísticas de Chiapas, San
Cristóbal de las Casas y Palenque, plantea un problema
social y político para decenas, tal vez centenas de
miles de indígenas que ancestralmente han vivido en las
regiones que atravesaría el ambicioso proyecto. Y
también una pregunta de alcance ético: ¿qué es más
importante, la integridad de las comunidades o el
“desarrollo” de los negocios de empresas e
inversionistas que no viven en esos territorios ni
tienen ningún derecho sobre ellos?
Las
autoridades federales y el gobierno de Chiapas,
seriamente interesados en dicho desarrollo, parecen
intentar una estrategia que pudiera evitarles problemas
con los pobladores del área.
La obra es
un asunto complicado pues el territorio comprende las
montañas donde por siglos se ha desarrollado la cultura
tzeltal, tal vez la más fuerte del mundo maya mexicano.
Y por el otro, afectará ciertamente a un número
significativo de comunidades zapatistas, de la Otra
Campaña, o de organizaciones independientes no
necesariamente manipulables por el gobierno de Chiapas.
Los
conflictos y la violencia registrada en los años
recientes en el área del río Agua Azul, que ocupa un
lugar preponderante en los planes del desarrollo
turístico, se vinculan directamente con los dilemas del
plan gubernamental. La actuación de un grupo oficialista
de rasgos paramilitares, la Organización para la Defensa
de los Derechos Indígenas y Campesinos (Opddic), hostil
a las bases de apoyo del EZLN, no pueden disociarse de
los poderosos intereses en juego.
Ante ello y
en ejercicio del derecho ciudadano a requerir
información gubernamental, un grupo de personas solicitó
a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT)
una “copia certificada en la que se ubica el trazo de la
autopista San Cristóbal-Palenque, que incluya además la
ubicación de los poblados afectados”.
Pero la
respuesta fue: “Es importante mencionar que la
información que se tiene y la que se llegase a generar
se clasifica como reservada para que no se especule con
el derecho de vía”. (O sea, no hay información y aunque
la hubiera, la respuesta sería “no”). El 23 de abril, el
Comité de Información resolvió reservarse esos datos por
dos años más.
Fuente:
http://www.jornada.unam.mx/2008/09/23/index.php?section=politica&article=019n1pol